¿100 años de una maldición?

José Luis Sánchez


El 4 de noviembre de 1922 el mundo vivió uno de los descubrimientos arqueológicos más trascendentes de la historia. Howard Carter, junto a su equipo, halló la tumba del famoso faraón-niño, Tutankamón. Dicho hallazgo tuvo tal importancia por la calidad en que se encontraba la momia y la cantidad de objetos preciosos que se encontraron junto al sarcófago recubierto de plata y oro macizo. Además, porque se cuenta que tiene una maldición que afecta a todo aquel que intente perturbar el eterno descanso del faraón.


Así pues, los mitos y leyendas han formado parte de la evolución humana desde sus inicios. Creados para dar explicación a fenómenos de la naturaleza o legitimar acciones humanas. Estas historias fantásticas se han transmitido de boca a boca, logrando quedar plasmadas en el ADN de nuestra sociedad y llegando hasta la actualidad. Asimismo, con el nacimiento del Internet, estos mitos y leyendas han podido llegar a cada rincón del mundo, logrando que se sigan transmitiendo de generación en generación.


Por consiguiente, desde el descubrimiento de la tumba de Tutankamón empezó a correr una leyenda que consiste en que todo aquel que se acerque a la tumba del faraón estará condenado a morir en poco tiempo. La leyenda nació porque muchas de las personas relacionadas con el hallazgo comenzaron a fallecer. Uno de los casos más famosos fue el del mecenas de la expedición, Lord Carnarvon, cuya causa de muerte fue una infección en una herida de picadura de mosquito en la mejilla. La misma suerte corrió Carter quien, afectado por un linfoma en 1939, siempre negó la maldición; así sucesivamente con varias personas que fallecieron en circunstancias extrañas como Richar Bethell, secretario de Carter, y la esposa de Bethell que se suicidó. Del mismo modo, personalidades del mundo arqueológico como Alby Lythgoe, arqueólogo del MET (Museo Metropolitano de Nueva York, por sus siglas en inglés), y George Bennedite, egiptólogo, quien justamente murió de una caída en el Valle de los Reyes, lugar donde se encuentra la tumba del faraón-niño, se vieron afectados por este presagio.


Para la época ya empezaron a ser muchas las muertes que tenían un solo aspecto en común, la tumba de Tutankamón. Por lo tanto, la leyenda de la maldición vio la luz como una explicación fantástica a la serie de coincidencias fatales que ocurrieron con los años. Aunque realmente los culpables de la expansión de esta creencia, bautizada como la maldición de Tutankamón, fueron los medios de comunicación sensacionalistas de la época, se ha logrado que la leyenda llegue hasta cien años después del descubrimiento del sarcófago. Incluso se le ha atribuido el éxito de la “maldición” al autor de Sherlock Holmes, Arthur Conan Doyle.


La maldición de Tutankamón volvió a tomar fuerza en nuestros días, durante el 2012, con la propagación de un virus respiratorio transmitido a las personas a través de los dromedarios en Medio Oriente. El virus conocido como el MERS (Síndrome Respiratorio de Oriente Medio, por sus siglas en inglés) empezó a cobrarse cientos de vidas alrededor de la Península Arábiga. Esta afectación respiratoria, similar al COVID-19, se asocia también a los murciélagos de las tumbas egipcias, por lo que la leyenda volvió a tomar fuerza en los últimos años. Del mismo modo, en el 2020 varios de los objetos encontrados en la tumba fueron llevados para ser exhibidos por todo el mundo, pero por el avance imparable de la pandemia del coronavirus (SARS-CoV-2) la exhibición se tuvo que cancelar y los objetos regresados al Valle de los Reyes. Frente a esto último, muchos hablan de una nueva manifestación de la maldición, como si Tutankamón reclamara que no toquemos sus objetos preciados.


Ahora bien, con el centenario de su descubrimiento, Tutankamón y su maldición vuelven a estar en boca de todos. No solo porque dicho hallazgo proporcionó mucha de la información que se tiene de los rituales fúnebres de los faraones, sino también está la curiosidad, porque la historia de la maldición ha hecho que cada vez que se hable de Tutankamón no solo salten los historiadores, sino también toda la sociedad en general para comentar la leyenda. De la misma manera, hace que nos preguntemos si es real o todo es una gran serie de coincidencias exageradas por los medios de comunicación.


El faraón Tutankamón no es recordado por haber tenido un reinado próspero o extenso, de hecho, fue todo lo contrario. El legado del faraón-niño viene del más allá porque muchos faraones maldijeron sus tumbas para evitar que cualquiera pudiera entrar y saquear todo lo que pudiese. ¿Será que Tutankamón seguirá castigando a todo aquel que ose acercarse a su tumba?


Referencias

Cairo, E. (2020, agosto 28). La exposición de Tutankamón claudica ante el coronavirus y vuelve a casa. La Vanguardia.

Glez, M. (2020, septiembre 10). La maldición de Tutankamón. Ediciones EL PAÍS S.L.

Sánchez, G. L. (2019, mayo 7). El poder dormido que despertó la maldición de Tutankamón. ABC.es.







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