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Campaña sucia, "finjamos sorpresa"

Quién iba a imaginar que una campaña presidencial marcada por los escándalos, con un asesor como Sebastián Guanumen que manda a "correr las líneas éticas un poquito", iba a tener al hijo del presidente Gustavo Petro, Nicolás Petro, reunido según su exesposa, con narcotraficantes en restaurantes de Itagüí que mandó a cerrar días antes para tener plena privacidad.

Definitivamente era absurdo pensar que una campaña en la que no se habló de propuestas, soluciones o mejoras, sino de cómo desprestigiar a otros candidatos y pagarle a una cantidad inimaginable de "influencers" para que repitieran un discurso carente de la mínima coherencia o raciocinio, recibiera, según lo investigado por las autoridades, apoyo de presuntos delincuentes y exnarcos.

No había pruebas para siquiera sospechar que el inocente Nicolás Petro fuera a terminar sentado en la misma mesa con, según Day Vázquez, Santander López Sierra y alias "El turco" Hilsaca, negociando que parte de la tajada iba para él.

No existe un mínimo ápice de pensar lo anterior, pues lo único que se puede decir del diputado del Atlántico es que también fue investigado por, presuntamente, arreglar y amañar contratos mientras su "dignísimo" padre era alcalde de Bogotá o que en 2017 la empresa Grupo Posso S. A. S. interpuso una demanda luego de que Nicolás Petro no pagara un préstamo de 150 millones de pesos que fue dado para montar un negocio relacionado con energías renovables y salud, el cual acabó, según investigaciones, quebrado.

Estas situaciones a la sociedad colombiana la tienen en una sorpresa inmensa. Menos mal, el siempre bien ponderado presidente dio las órdenes respectivas para que se investigue a su hermano e hijo. No obstante, el ministro del Interior, Alfonso Prada, dejó ver que el mandatario antes de asumir ya sabía de los negocios que se hacían. Eso sí, como en los pactos hechos entre la clandestinidad, "si te vi no me acuerdo". "Si le preguntan por mí, usted no me ha visto, no me conoce". O hasta incluso, cuando ya son descubiertos, "yo le cuento todo, pero usted no dice que fui yo".

De pronto, habrá que seguir fingiendo sorpresa cuando nos enteremos qué hicieron con la plata, a quienes ponen de cónsul o embajadores en otro países, cómo manejan el futuro de Colombia. Pero es que como no fingir sorpresa si este es "el cambio".

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