El voto en blanco, más que un color


“Eso es botar el voto”. “No sirve de nada”. “Para eso no voto”. Frases como estas suelen ser comunes en épocas electorales cuando se examina la opción menos discutida en estos contextos: votar en blanco.


Si bien hay quienes no se identifican con ninguna de las posibles opciones, muchas veces el voto en blanco es descartado como una manera de expresar esa posición. Para entender más a fondo este fenómeno es necesario comprender que significa el voto en blanco, qué implicaciones tiene en las elecciones de consejos estudiantiles y qué argumentan quienes lo promueven.


¿Qué es el voto en blanco?


En Colombia, el voto en blanco existe desde el sistema de voto indirecto de la Gran Colombia. La legislación más reciente fue en 2011, cuando se otorgó mediante Ley Estatutaria 1475, la posibilidad a los ciudadanos para crear movimientos promoviendo el voto en blanco. Al declarar su exequibilidad, mediante la sentencia C-490 de 2011, la Corte Constitucional lo definió como “una expresión política de disentimiento, abstención o inconformidad, con efectos políticos.” Dicha ley establece, adémas, que en el caso en el que el voto en blanco obtenga la mayoría absoluta en las elecciones (50 más 1) deberán repetirse las elecciones con nuevos candidatos. Pese a lo anterior, esto no ha ocurrido nunca a nivel nacional.


Quienes critican la existencia del voto en blanco aseguran que no tiene relevancia mantener esta figura en un contexto en el que el sufragio no es obligatorio, ya que las personas tienen la opción de abstenerse en caso de inconformidad con los candidatos. En casos donde es obligatorio votar, se justifica esta opción puesto que no puede obligarse a la ciudadanía a dar su apoyo a candidatos con los que no siente representación.


En las elecciones de representación estudiantil


En la Universidad, las elecciones para consejos estudiantiles están reguladas por el acuerdo estudiantil 002 de 2018, Código electoral de la representación estudiantil. En el artículo 44 de este se regula el voto en blanco. En esta normativa, se establece que en las elecciones de consejos estudiantiles, el voto en blanco está regulado de la misma manera que en el caso colombiano. En caso de que gane con una mayoría absoluta deberán repetirse las elecciones con nuevos candidatos, dentro de un plazo máximo de 20 días calendario. Adicionalmente, establece el código que en caso de que se repitan las elecciones, y por segunda vez gane el voto en blanco, se dejará vacante el cargo.


Lo anterior se diferencia de Colombia, puesto que en caso de que en las segundas elecciones ganara el voto en blanco, se presumirá como ganador al candidato con la segunda mayor votación (luego del voto en blanco). En este sentido, se puede precisar que dentro del contexto de la universidad, el voto en blanco es una herramienta útil en caso de sentir inconformidad con los candidatos disponibles y sus propuestas, ya que -despues de todo- tiene un efecto en los resultados electorales. En cualquier caso, el reto está en alcanzar una mayoría absoluta. Por otro lado, quienes expresan una inconformidad a la figura de representación estudiantil en sí misma, no generarían mayores cambios por medio de la elección de esta opción.


En las elecciones de 2022 tendría sentido ver un aumento en el apoyo al voto en blanco considerando que estas elecciones se caracterizan por una reducción en la cantidad de opciones, al ser el CERI el único consejo que cuenta con dos listas. A pesar de haberse compensado con una proliferación de candidatos independientes, en algunos semestres las opciones se han reducido, por lo que las probabilidades de no sentir afinidad con los candidatos aumenta, y una posible victoria del voto en blanco podría generar una oportunidad para aquellos que por diferentes motivos no ejercieron su derecho a postularse como candidatos. En cualquier caso es necesario examinar los argumentos de quienes soportan este movimiento.


Promotores del voto en blanco


Algo que ha llamado la atención durante estas campañas de 2022 es que ha habido una fuerte promoción hacia el voto en blanco en las distintas facultades. Esto comenzó como una iniciativa en redes sociales que alentaba esta elección en el marco de la campaña del Consejo Estudiantil de Jurisprudencia, que posteriormente se extendió a las demás.


Partiendo de lo expuesto por estas campañas en sus redes sociales, su punto de partida es un concepto que surge de la afectación respecto a lo que ha sido la representación estudiantil en años recientes. Ellos exponen que esta se ha convertido en un privilegio, más allá de cumplir un papel de servicio hacia la comunidad, y que ha servido de ‘trampolín’ para aspirar a cargos superiores, como lo son llegar al Consejo Superior o la propia colegiatura. Asimismo, señalan que la mala percepción que se tiene frente a los Consejos se debe a que estos se han convertido en una “pelea de egos, denuncias, difamaciones y agresiones sin sentido”.


Adicionalmente, uno de los factores que más ha impulsado este movimiento promotor del voto en blanco es la perspectiva generalizada de que los consejos son un continuismo, plasmado además en que, como se mencionó antes, en la mayoría de campañas solamente hay una lista lanzándose.


Respecto a este punto, una de las páginas de Instagram que promueve el voto en blanco aplaude la cantidad de candidatos independientes que hay en estas elecciones, interpretándolo como una muestra de inconformidad al sistema electoral por parte de los candidatos. A pesar de esto, quienes pertenecen a esta categoría de candidatos aseguran que el fenómeno se presenta por la ausencia de voluntad de más personas para postularse, lo cual debe ser examinado con lupa considerando el historial de las campañas de representación estudiantil, más por lo reñidas y concurridas que han sido. Igualmente si la falta de interés fuese el caso, valdría la pena cuestionarse el lugar que está tomando la democracia en el que solo uno de los consejos del claustro tiene competencia entre 2 listas.


No obstante, algo que debe dejarse en este artículo a manera de reflexión de los lectores es el carácter anónimo de esta campaña. Este tiene sus pros y sus contras; consideramos que una ventaja de ello es que nadie tiene por qué llevarse el rédito de promocionar el voto en blanco –que al fin de cuentas es una opción democrática también– y que además estas personas no se llevan problemas con sus compañeros y amigos por no apoyarlos –puesto que algo conocido por los estudiantes es que en estas campañas hay una gran tensión–; aunque un gran problema de este anonimato es que puede caer en la propia indiferencia de quienes lo promueven, porque –como muchas cosas en este país– se piensa que el movimiento es de todos, pero no es de nadie.


Entrevista promotores voto en blanco


A raíz de las fuertes campañas promotoras hacia el voto en blanco, Enclaustrados decidió entrevistar, a través de la cuenta de Instagram, de manera anónima a quienes lo impulsan. Así pues, se dio lo siguiente:


1. ¿Cuáles son las motivaciones para votar en blanco?


“Durante muchos años varios estudiantes han querido promover el voto en blanco dentro de nuestro Claustro, sin embargo, este ha perdido mucha legitimidad a raíz de la mala promoción del mismo. Es por eso que con un grupo de estudiantes de diferentes semestres, decidimos impulsar esta iniciativa que busca concientizar el ejercicio democrático en la Universidad a través de prácticas que promuevan el discurso ético y respetuoso de ideas desde diferentes perspectivas. La difusión del voto en blanco nace de la necesidad de reivindicar el ejercicio de la representación estudiantil; lo que buscamos es que nuestros compañeros se empoderen de este ejercicio, que sean ellos los protagonistas de las invitadas que se promueven en nuestra facultad, en pro del crecimiento de la misma”.


2. ¿Por qué consideran ustedes que la representación estudiantil es un privilegio?


“Es una pregunta muy mediática a nuestro parecer y de hecho es una de nuestras banderas. Nosotros no hablamos de un privilegio en cuanto a cosas materiales, hablamos de un privilegio del ejercicio del mismo, ser parte de los consejos estudiantiles bien puede ser un privilegio porque es un puesto honorífico dentro de nuestra universidad, y este no debería cerrar las brechas de la participación de los estudiantes. Ser parte de los consejos se volvió un juego de poder y de jerarquías absurdas: que lo único que han hecho es que esta institución pierda credibilidad y fuerza dentro de nuestra comunidad”.



3. ¿Qué alternativas proponen respecto a las elecciones al Consejo Estudiantil?


“Nosotros más que proponer alternativas queremos crear espacios de reflexión conjunta, que nos permitan crear puentes entre la comunidad para que todos podamos ser partícipes de las dinámicas dentro del Consejo. No buscamos revocar a nadie, por el contrario, queremos que seamos los mismos estudiantes los que tomemos la vocería de nuestros deberes y derechos como estudiantes y que JUNTOS consolidemos una facultad que impulse la participación de la comunidad en su totalidad”.


4. ¿Qué pretenden lograr con su movimiento?


“Hacer un llamado a que la representación estudiantil nos compete a todos. Sabemos que no somos tan fuertes como para ganar, pero sí tenemos la certeza de que esto tiene un trasfondo reflexivo importante y que de seguro logrará marcar un precedente importante dentro de nuestra facultad”.


5. ¿Por qué consideran que el voto en blanco no ha sido tan fuerte en los últimos años? ¿Qué los impulsa a creer que en estas elecciones será un factor diferencial?


“Precisamente porque ha sido un espacio para promover el odio y las malas prácticas dentro de la época electoral. El voto en blanco no significa atacar a los candidatos; por el contrario es un medio de participación democrático y objetivo. Que eduque a la personas, que haga pedagogía y que efectivamente tenga una opinión certera en pro de la comunidad”.


6. ¿Qué hace particular a la Facultad de Jurisprudencia, a diferencia de otras, para que se promueva el voto en blanco con mayor fuerza?


“Nosotros apoyamos las diferentes manifestaciones en torno al voto en blanco, sin embargo desde Jurisprudencia buscamos crear conciencia reflexiva sobre las malas prácticas. Acá no somos 12 candidatos, acá somos una facultad, que no quiere más de lo mismo, que quiere ver una institución fortalecida, que quiere que los consejos estudiantiles dejen de ser un escenario de protagonismos y egos y que de verdad, sea un espacio de participación de y para la comunidad”.


-“Votar por el voto en blanco no está mal, lo que está mal es votar por votar, uno a uno somos más. Gracias.”



Reflexión


El voto en blanco ha existido en el país desde hace muchos años y se ha concebido como una legítima opción democrática. En el marco de las elecciones a los consejos estudiantiles en la Universidad del Rosario, esta opción también ha existido y ha tomado una gran fuerza cara a las votaciones del presente año.


En general, puede decirse que la percepción negativa hacia los consejos estudiantiles no solo se manifiesta desde una fuerte promoción hacia el voto en blanco, sino del hecho de que cada vez son menos los estudiantes que participan en estos, al punto de llegar a lo que vemos hoy en día: elegir entre el candidato que hay y el voto en blanco. Si bien algo que puede señalarse respecto a esta campaña es que hubo un intento de hacerle frente a esta problemática por medio de la postulación de candidatos independientes, aunque esta “independencia” puede desvirtuarse por sí sola si se conoce el contexto previo a las elecciones. Entonces, aludir a la independencia como un hecho cuando realmente fue una mera casualidad da mucho de qué pensar. Finalmente, hay que ser conscientes del valor que tiene la opción de votar en blanco, aunque tampoco se debería poner a las campañas promotoras en pedestales, puesto que este sigue siendo una opción democrática y su impulso no ha de ser sujeto a réditos políticos.

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