Fray Cristóbal y Enclaustrados

Actualizado: oct 15





Definir el símbolo que representará una idea, una organización o un proyecto es una tarea muy compleja. Unificar la visión de las personas que componen un grupo y que tienen ideas disímiles en una sola imagen es todavía más complejo, pero necesario pues es el elemento de identificación que reconocerá el público. El símbolo que se definió como logo del Periódico Estudiantil Enclaustrados fue fray Cristóbal de Torres y Motones, fundador del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en 1653 y quien aparece ahora en un tono azul, casi de perfil, coronado por un arco.


Sin embargo, es necesario precisar que de alguna manera no es el mismo fray Cristóbal, es uno con otra esencia, otro significado, pero para explicarlo considero fundamental dar primero un contexto mínimo de la estatua que nos da la bienvenida al entrar al Claustro.


En el libro Luis Enrique Nieto Arango: reminiscencias de un rosarista, escrito por el abogado y colegial Kevin Hartmann y publicado recientemente por la Editorial de la Universidad del Rosario, se narra la historia de la concepción y posterior materialización de la estatua del fundador del Rosario. Luis Enrique Nieto quien fue Secretario General de la Universidad y Director de la Unidad de Patrimonio Cultural e Histórico por varios años–, explica que la estatua, inaugurada en 1909, fue el resultado de un momento difícil en la Universidad. Luego de muchos años de guerras civiles y de la pérdida de autonomía de la universidad por la Regeneración de Rafael Núñez, monseñor Rafael María Carrasquilla quien fue designado rector del Rosario por el mismo gobierno en 1890–, emprendió una campaña para unificar a los rosaristas.


La división que se vivía en las aulas provenía de muchas situaciones políticas de la época, entre esas que durante parte del siglo XIX en el Rosario se había impartido una educación muy liberal y de ahí habían surgido varios líderes del conocido Liberalismo Radical. No obstante, con los gobiernos conservadores de la Regeneración y la llegada de rectores no rosaristas al Colegio Mayor, muchos de esos líderes liberales decidieron apartarse del Rosario considerando que ya no era la misma institución en la que se habían formado.


Posteriormente, ya en el gobierno del general Rafael Reyes quien promovió la incorporación de liberales en su gobierno y apoyó la autonomía del Rosario las ideas de los estudiantes abarcaban todo el espectro político en el Claustro, aún regido por monseñor Carrasquilla. Las confrontaciones entre conservadores y liberales, entre históricos y nacionales y entre otros muchos puntos de vista apartados eran constantes, por lo que la división era comprensible, estando en un ambiente académico y político tan activo.


Este conflicto constante no le hacía bien a la institución, por lo que el rector Carrasquilla tuvo la idea de unir a los rosaristas con un símbolo, una especie de inicio del culto a la historia del Rosario, a sus personajes y tradiciones. Pues bien, qué mejor símbolo que quien fundó el Rosario y redactó las Constituciones, el Arzobispo de Santafé fray Cristóbal de Torres y Motones. Fue entonces cuando el rector Carrasquilla inició un difícil proceso para recolectar fondos para la creación de la estatua, que terminó siendo fundida en Barcelona en el taller de Dionisio Renart García.





La intención del rector y su buen resultado quedan en las páginas de historia del Claustro, sin mencionar que el símbolo, la materialidad, hoy en día permanece como señal de rosarismo, sigue siendo figura de memoria y punto de referencia para el rosarista actual. Es por eso que ahora, cuando se hace la presentación del logo del Periódico estudiantil Enclaustrados, el personaje podría servir, de alguna manera, para lo mismo que sirvió hace más de un siglo: para unir a los rosaristas, para permitir la convergencia de pensamientos diversos y contradictorios bajo la figura de un educador y servidor que estuvo siempre al servicio de la excelencia.


Hoy podemos ver a este nuevo fray Cristobal como recuerdo y como idea. Pero, por supuesto, es necesario entender su significado en el contexto actual de la universidad y del país. El fray Cristóbal que aparece en el logo del periódico no es el mismo que vigila el patio del Claustro. Mejor dicho, sí es el mismo en forma, pero no en significado. Acá, por supuesto, no estamos buscando revivir un culto a los personajes ni mucho menos. El fray Cristóbal que vemos en el logo es el que conocemos los rosaristas hoy en día, el viejo verde, el silencioso, el acompañante permanente de charlas y discusiones del Claustro, una figura central y diciente que tal y como lo pretende ser Enclaustrados, es un escucha de las discusiones de los miembros de la comunidad, una figura que acompaña en las conversaciones y que permite exponer todo tipo de ideas bajo su mirada. Siempre con la idea de reunir en la división, de tender puentes de diálogo y debate y de exponer opiniones críticas, todo eso que tanta falta hace. Ojalá que con este proyecto los rosaristas encuentren un espacio seguro y libre, para escribir y para exponer sus opiniones.


Nota: La información expresada en este artículo no compromete la voluntad de la Universidad del Rosario ni del Periódico Enclaustrados.




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