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Nos quedó grande volar

En los últimos días se ha hablado mucho sobre el quiebre de Viva Air y Ultra Air, dos aerolíneas de bajo costo que ofrecen precios muy bajos para viajar en avión en Colombia. A pesar de que estos precios no incluyen el impuesto del 19%, son asequibles para el colombiano de a pie, pero en ocasiones, el propio impuesto es más alto que el valor del tiquete. Además, estas aerolíneas ofrecen pocas comodidades, como una sola maleta tipo morral, no se puede escoger el asiento y no hay acceso a ningún aperitivo durante el vuelo. Si se buscan estas mínimas comodidades, se terminará pagando un tiquete en clase turista de LATAM o uno de categoría M / L en Avianca.


En Colombia, volar se ha convertido en una odisea, ya que las aerolíneas de bajo costo tienen una flota de aviones que se quedó en los finales de los 90 y comienzos de los 2000, y hay retrasos interminables y aeropuertos que no tienen la infraestructura necesaria. Viva Air y Ultra Air han incurrido, como lo dijo el ministro de Transporte Guillermo Reyes, en estafa, ya que sabiendo su estado financiero decidieron continuar vendiendo tiquetes, lo que ha dejado a muchas personas durmiendo en un puente aéreo esperando regresar a su hogar o recibir un reembolso.


¿Nos quedó grande, como país, prestar un servicio aeronáutico decente? Aparece que sí, pues estas aerolíneas a la Superintendencia de Industria y Transporte, MinTransporte, la Aeronáutica y la IATA, les vieron la cara.

Las cifras son catastróficas, con una ocupación hotelera que no pasó del 50% en ciudades como Cartagena, Santa Marta, Barranquilla o Bucaramanga y donde cerca del 70% de la hostelería quedó vacía en San Andrés. Esto ha llevado a centenares de empresas que promueven el turismo a declararse en quiebra, con pérdidas millonarias.


Estamos yendo cada vez más hacia el abismo. Colombia pasó de tener orgullosamente una de las aerolíneas más antiguas del mundo, aún en funcionamiento, que para los 90 tenía la flota de aeronaves más moderna de Latinoamérica, la mayor cantidad de conexiones, a ser vendida por tres pesos a un grupo extranjero que día con día ha hecho de ella un pozo de perder dinero y quien, en palabras del chileno hoy presidente, Adrian Neuhauser, "buscamos convertirla en la aerolínea de bajo costo".


¿Es así como esperamos dejar la economía extractivista que tanto se critica y convertirnos en "potencia del turismo"?, ¿es con el populismo de usar el avión presidencial que vamos a mejorar la complicaciones de las aerolíneas?


Por ahora, parece que no hay una luz al final del túnel. El proyecto de ampliación del aeropuerto El Dorado, llamado "El Dorado Max" se está viendo afectado por estas decisiones. La creación de "El Dorado 2" a las afueras de Bogotá en el sector El Corzo entre Madrid y Facatativá volverá a ver atrasos en el proyecto. Las ampliaciones de las pistas de varios aeropuertos del territorio nacional detenidas. Todo a causa de que ningúna empresa nacional o internacional se va a interesar en invertir dinero en proyectos que a la larga pueden no funcionar pues como están las cosas la falta de seriedad por parte de las aerolíneas, la de control por parte de los organismos, y sobre todo la de respeto por el usuario no aseguran rentabilidad.


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