Rodolfo y Gustavo: ¿Cuál modelo económico nos llevará a la condena?



Las elecciones en primera vuelta del pasado 29 de mayo de 2022 fueron un escenario histórico en Colombia. Sin embargo, sus resultados no dejan de ser decepcionantes. Ambos candidatos que se enfrentarán en segunda vuelta tienen falencias en sus propuestas económicas. En los siguientes párrafos me propongo explicar dichas falencias, que están motivadas por sesgos ideológicos que ignoran la realidad del país, y sus posibles consecuencias. Mi propósito con este escrito no es convencer al lector de votar por un candidato u otro, en un país tan extremista y sesgado como Colombia, esa es una tarea completamente inútil. Las personas que tienen pensado votar por Rodolfo o Petro van a seguir haciéndolo, por más argumentos que exprese. Estas palabras simplemente son una advertencia del futuro. No se necesita ser un profeta para percatarse de los peligros inminentes.


Empecemos criticando las propuestas económicas de Rodolfo Hernández. Antes que todo, es necesario resaltar que es muy complicado hacer crítica de sus ideas, ya que en su mayoría son afirmaciones gratuitas sin mucha profundización y no traen un aporte sustancioso a un modelo de gobierno que vaya más allá de un circo en Tik Tok. Sin embargo, tomaremos las cartas presentes con las que se pueden jugar.


En materia fiscal, Rodolfo Hernandez propone no hacer una nueva reforma tributaria, y especialmente no ponerle impuestos a las empresas ni al patrimonio. Esto se traduce en remover los impuestos a los bienes de capital y mantener las exenciones a las grandes empresas. Hay que aclarar ciertos conceptos económicos para que el lector promedio comprenda cómo se manifiesta esto en la realidad. Cuando hablamos de bienes de capital, nos referimos a esos bienes desarrollados con el propósito de producir bienes de consumo, por eso son llamados bienes de segundo orden. Un ejemplo de lo anterior puede ser una máquina para producir zapatos. Mientras que las exenciones son simplemente condonar a las personas de pagar impuestos.


Esta propuesta probablemente reduzca los costos de las empresas para llevar a cabo sus actividades económicas, y tal vez incentive la oferta de bienes en el mercado. Sin embargo, esto ignora la imagen completa de Colombia. El país sufre de una gran desigualdad, donde la acumulación de riqueza está en manos de unos pocos. La mayoría de personas de clase media y baja no se pueden beneficiar de este tipo de modelo económico porque carecen de medios empresariales para subsistir, y viven principalmente del trabajo remunerado o el trabajo informal. Por ende, esto permite que los grandes empresarios acumulen mayores utilidades, mientras que las personas de clase media y baja carguen con todo el gravamen tributario. Además, es poco probable que las empresas aumenten los salarios, porque en ese caso perderían aquel beneficio agregado. La consecuencia es clara: una mayor brecha de desigualdad entre los ricos y los pobres. Por un simple principio de solidaridad, se debería dar la oportunidad a todas las personas de escalar en la jerarquía social, pero este tipo de políticas hacen que las barreras sistemáticas sean más fuertes y establecen una clase baja permanente.


Por otro lado, con respecto a la idea de que no se necesita una reforma tributaria, esto es un sinsentido. Sé perfectamente que la noción de reforma tributaria genera aversión inconsciente en muchas personas, pero el recaudo estatal es esencial para financiar proyectos de educación universal, prestar servicios básicos a los más pobres (por ejemplo, los servicios de agua) o generar empleo con gasto público. El país tiene que combatir todavía una pobreza multidimensional y para ello requiere de una gran inversión. No tomar medidas tributarias, y en especial en contra de los más adinerados, es matar de hambre a las personas que subsisten con ayuda del Estado.


Además, este mundo utópico donde no hay exigencias tributarias es insostenible. El último reporte del MinHacienda mostró que la deuda bruta está en un porcentaje de 56.6% del PIB. Con la inflación presente en 2022, la deuda del Gobierno va a ser increíblemente más difícil de pagar, ya que si bien esta deuda se adquirió con tasas de interés bajas, la inflación hará que aumente, y la deuda, por consiguiente, también. Por ende, una crisis fiscal se asomará prontamente. Esto está conectado a la propuesta de reducir el IVA al 10%, es decir una reducción de 9 puntos. Este termina siendo otro postulado populista que parece ser sacado de un cuento de fantasías. El IVA es el impuesto más seguro con el que cuenta el Estado. Su seguridad parte de que la gente no puede eludir este impuesto tan fácilmente como se hace con otros mecanismos tributarios. En conclusión, las propuestas de Hernandez no son solo injustas sino además insensatas.


Ahora, es momento de criticar las propuestas de Gustavo Petro, porque los perjuicios que pueden traer no se podrán solucionar con perdón social. A diferencia de Rodolfo Hernandez, las propuestas de Petro tienen una estructura más desarrollada, pero tienen dos problemas fundamentales: el tiempo y la ideología. Con respecto al tiempo me refiero a que si su propuesta se ejecuta muy pronto (como dejar de extraer petróleo), puede generar daños gigantes; y si las ejecuta a muy largo plazo no podrá mostrar resultados en el corto periodo de cuatro años que le da una presidencia, por ende, podría perder la confianza de los colombianos. Con respecto a la ideología hago referencia a esas propuestas que buscan ser completamente progresistas, pero no pueden aplicarse de manera tan abrupta en una sociedad que ha funcionado por medio de otros mecanismos.


Petro propone detener la exploración del petróleo y la exploración de hidrocarburos. En un principio esto puede parecer positivo, teniendo en cuenta la necesidad ambiental del mundo moderno. Sin embargo, esta propuesta podría hacer colapsar el sistema económico colombiano, ya que los hidrocarburos representan una fuente de ingresos muy importante en el país. De hecho, debido a la guerra en Ucrania, surgió una oportunidad inigualable para Colombia en su crecimiento económico. Las sanciones contra Rusia, impulsadas por países de occidente, con el propósito de frenar la campaña militar rusa, bloquearon la venta de petróleo y gas proveniente de este país. Este fenómeno es muy relevante, porque países como la Unión Europea obtenían de Rusia el 47% de sus importaciones de combustible sólido (Portafolio, 2022). Por lo tanto, estos gobiernos están desesperados en busca de un proveedor alternativo dispuesto a brindar recursos de hidrocarburos. Es por esto que ahora Colombia puede exportar el petróleo a un precio muchísimo mayor; ganancias que el gobierno del Pacto Histórico quiere ignorar.


Ahora, de acuerdo con la ACP, los municipios petroleros del país reciben cinco veces más ingresos en comparación con las cabeceras que no desarrollan la actividad hidrocarburífera. También, las personas en estos sectores tienen una mayor reducción de la pobreza multidimensional. La explicación de esto es el aporte por regalías. Cuando se explota un recurso no renovable se genera una contraprestación económica a favor del Estado que se denomina, de manera simple, como “regalías''. De acuerdo con el artículo 361 de la Constitución establece que el sistema de regalías “se destinarán al financiamiento de proyectos para el desarrollo social, económico y ambiental de las entidades territoriales; al ahorro para su pasivo pensional; para inversiones físicas en educación, para inversiones en ciencia, tecnología e innovación; para la generación de ahorro público (...)”. Es decir, que la explotación de hidrocarburos genera un ingreso que necesariamente se convierte en inversión social. Es la razón por la que, por ejemplo, en materia de salud, estos sectores tienen 50% menos barreras de acceso a este tipo de servicios (Portafolio, 2022).


Pero si la afectación al ciudadano de a pie no le parece suficiente justificación al lector para rechazar esta propuesta, creo que por principios éticos es invalido dejarle esa responsabilidad de hacer una agresiva transición energética a los países en vía de desarrollo, cuando son las grandes empresas del primer mundo las que más contaminan a nivel global. Es decir, que los países de tercer mundo son a los que se culpabilizan de los problemas ambientales, mientras EE.UU. y algunos países europeos se lavan las manos y siguen creciendo económicamente por medio de la contaminación.


Otra propuesta de Gustavo Petro a tener en cuenta es la renegociación de los TLC. Esto no es una propuesta intrínsecamente mala, pero mantiene un riesgo muy grande que refleja la ignorancia conservadora. Es cierto que importar los insumos y alimentos del exterior se ha vuelto todavía más costoso, además de que el campesinado necesita mayores rendimientos para mantener estable su producción. Sin embargo, limitar el libre comercio no significa necesariamente que a nivel nacional se pueda sustituir los insumos de manera más eficiente. No hay un mecanismo exacto para establecer que las medidas protectoras puedan lograr este fin. De hecho, Colombia y otros países de Latinoamérica han tenido anteriormente un contacto directo con este tipo de políticas bajo el modelo cepalino. El problema principalmente en esta estrategia es la gran dependencia a la mano generosa del Estado. Es decir, esto puede generar pocos incentivos a los productores nacionales de expandirse, ya que hay un mercado interno garantizado, pero ese paternalismo estatal constante los mantiene sin incentivos de tomar el riesgo de exportar en el futuro. Por ende, estas propuestas de Petro están sesgadas por el afán de implementar políticas de izquierda, pero que generan un costo de oportunidad importante para los colombianos.


En conclusión, nos presentamos ante dos escenarios que tienen mundos bastantes distintos, pero ambos se encuentran lejos de la perfección. No voy a hacer el trabajo de sopesar un plan de gobierno por otro, eso es una cuestión personal de cada ciudadano colombiano. Además, para ambos posibles gobiernos será difícil aprobar sus propuestas en el Congreso, que claramente está dividido. El mensaje final que quiero dejar para el lector es que observe con crítica los próximos 4 años. Dicen por ahí que la experiencia forma al sabio, y eso es más que cierto en la economía. El trabajo de observación en estos próximos años es muy importante para determinar cuáles son los errores cometidos y no tropezar con la misma piedra.



REFERENCIAS


Constitución Política de Colombia [C.P.]. (1991). Artículo 361 [Título XII]. (2.a ed.). Legis


Lloreda Mera, F, J. (2022). La paradoja de los hidrocarburos. Portafolio, Edición 53, 34-38.


Montes, S. (14 de enero de 2022). Las propuestas económicas de Rodolfo Hernandez para ganar la presidencia de Colombia. Forbes. https://forbes.co/2022/01/14/precandidatos-presidenciales/los-ajustes-tributarios-seran-para-bajar-cargas-como-poner-el-iva-al-10/


Portafolio. (09 de mayo de 2022). Los municipios petroleros del país reciben 5 veces más ingresos. Portafolio. https://www.portafolio.co/economia/finanzas/municipios-petroleros-del-pais-reciben-5-veces-mas-ingresos-565197


Redacción Economía. (29 de mayo de 2022). Las propuestas económicas de Gustavo Petro y Rodolfo Hernandez. El Espectador. https://www.elespectador.com/economia/las-propuestas-economicas-de-gustavo-petro-y-rodolfo-hernandez/



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