¿Y si Colombia se muda de Bogotá?

Últimamente en el marco de las campañas presidenciales candidatos como Juan Carlos Echeverry, ex Ministro de Hacienda y ex presidente de EcoPetrol, han propuesto que el salario mínimo sea particular a cada región. Según el candidato Echeverry este es un paso importante hacia la descentralización. “El país hay que descentralizarlo, es fundamental. La descentralización, dentro de muchas cosas que hay que hacer, una parte se podría hacer permitiendo esos salarios diferenciales”, dijo el exministro.


Esto ha traído a la escena política la discusión de este principio organizacional del Estado. Es un debate centenario, lo tuvieron Santander y Bolívar, Camilo Torres y Antonio Nariño, y la discusión parece no tener fin. Propuestas como las de Echeverry se hacen cada vez más populares, y en particular la del salario mínimo regional ha visto apoyo de instituciones internacionales como la OCDE, que ya habían hecho la recomendación en el pasado. Sin embargo, la pregunta que inquieta a varios ante estas propuestas es: ¿El ordenamiento jurídico colombiano es compatible con estos proyectos?


En principio se puede decir que sí, porque si bien Colombia es una república unitaria, también es descentralizada. A pesar de esa denominación, y como suele ocurrir con las promesas de la constitución, la descentralización se ha quedado en el papel. Muchos desearían que estos sean fueran los primeros pasos hacia una Colombia Federal, con más autonomía regional y libertad para las periferias. Así nace otra pregunta ¿Llevará esto eventualmente a una nueva constituyente? ¿La Constitución del 91 le quedó chiquita a las regiones?


Hay propuestas aún más radicales. La senadora Paloma Valencia mostró su apoyo a la idea de sacar a los ministerios de Bogotá y repartirlos por las ciudades del país. “Para mí el tema es que lográramos descentralizar el aparato burocrático del Estado, 1 millón de cargos cuya gran mayoría están en Bogotá. Pensemos en pasar cada uno de los ministerios a un departamento", dijo la senadora y precandidata.


¿Nos encontramos ante una pendiente resbaladiza? Aún no lo sabemos, pero la aparición de cada vez más propuestas, más radicales, hace pensar en el fin de una Colombia centralizada, y de una Bogotá megalítica.


Este cambio político traería consigo una multitud de cuestiones jurídicas. Se tendría que reevaluar la constitución, y se pondría a prueba su adaptabilidad: ¿sería enmendada o reemplazada? ¿Y si Colombia fuera federalista a qué modelo se apegaría? ¿Al estadounidense? ¿Entonces cada departamento tendría su constitución, y sus gremios legales, y sus licencias profesionales? Estas son solo algunas de las dudas que deja imaginar una Colombia descentralizada, que por tanto tiempo ha estado aglutinada en Bogotá. Los candidatos están levantando propuestas interesantes, y es deber del electorado pensarlas, y escoger si queremos seguir por nuestro camino o empedrar uno nuevo.


Nota: La información expresada en este artículo no compromete la voluntad de la Universidad del Rosario ni del Periódico Enclaustrados.

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