El impresionismo: el movimiento que desafió la muerte del arte

“No se trata de pintar la vida, se trata de hacer vida la pintura”- Paul Cézanne


Durante la segunda mitad del siglo XIX “el Salón de Paris” era la exposición de arte más prestigiosa de “L'Académie royale de peinture et de sculpture”, un evento en el que se presentaban distinguidas obras que, debido a sus características y fidelidad a la tradición, merecían ser expuestas. Así mismo, solía ser una gran oportunidad para aquellos artistas que buscaban algún tipo de reconocimiento y perseguían una carrera prometedora. No obstante, a mediados de 1863 , tras el rechazo de diversas pinturas y el descontento entre los artistas como consecuencia de dicha decisión, Napoleón III ordenó la creación del “Salon des Refusés”, dando origen al movimiento artístico que se conocería como “el impresionismo”.


Foto tomada de: Vivre Paris


La primera exposición de este movimiento tuvo lugar en 1874 en el famoso “Salón de los Rechazados”. Durante esta muestra, se hizo célebre la crítica realizada por parte de

Louis Leroy a la obra de Claude Monet denominada “Impresión, sol naciente”. En la que manifestó: “Al contemplar la obra pensé que mis gafas estaban sucias. ¿Qué representa esta tela?…, el cuadro no tenía derecho ni revés…, ¡Impresión!, desde luego produce impresión…, el papel pintado en estado embrionario está más hecho que esta marina…”. A partir de ese momento, diversos representantes del movimiento consintieron en hacer uso de dicho comentario para darle nombre al movimiento que se estaba gestando.


El impresionismo surge como resultado de diversos cambios sociales presentados a lo largo de Europa. Entre estos: las Reformas Burguesas, la Revolución Industrial y con ello, el auge de las nuevas tecnologías y la aparición de la fotografía, la cual jugó un papel preponderante en la consolidación del movimiento. Esto, debido a que por medio de cada pincelazo los artistas buscaban darle un toque de realidad y espontaneidad a la fugacidad de un mundo cada vez más cambiante. Era la batalla contra de la inmediatez y la pérdida de la esencia del arte. No querían asimilar la pintura como una fotografía que dista de transmitir las emociones que ofrece un paisaje en sus distintas estaciones. Por el contrario, buscaban expresar las sensaciones que emitía la luz en diferentes perspectivas.


En lo que respecta a las características del impresionismo es preciso mencionar que la iluminación jugaba un papel predominante en cada una de las pinturas. El uso de colores primarios y complementarios hacían parte de cada uno de los cuadros. Tal y como lo expresó Pierre Auguste Renoir “Una mañana, uno de nosotros se quedó sin el negro, fue el nacimiento del impresionismo”. Adicionalmente, sus escenas representaban momentos de la vida cotidiana y eran muy frecuentes los paisajes. A manera de dato curioso, los impresionistas pintaban al aire libre contrario a lo que se acostumbraba durante dicha época.


Por otro lado, dentro de los artistas más representativos de esta corriente artística se encuentran: Édouard Manet, Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir, Paul Cézanne, Henri Matisse, entre otros. Pese a que usualmente se mencionan a exponentes masculinos, las mujeres también fueron parte fundamental de este movimiento. Así, entre las más importantes se destacan: Marie Braquemond, Anne Ancher, Berthe Morisot, Sarah Purser, entre otras. Cada uno tenía un estilo diferente y buscaban evocar distintos sentimientos que quedaban plasmados en cada una de sus ilustraciones.


Así mismo, algunas pinturas que destacaron fueron “Le Déjeuner sur l’herbe”, “Paysage à Auvers”, “Le Bal du Moulin de la Galette”, “La japonaise”, “Le jardin”, “La neige”, “le Foyer de la danse” yLa Grenouillère”. Estas obras representan acontecimientos de la cotidianidad moderna. Conservan detalles que las hacen apasionantes, y cuentan historias que a través de los colores, los pincelazos y la técnica evocan alegría, amor a la vida y recuerda lo fugaz que puede ser la realidad si no se contemplan cada uno de los elementos que la conforman.


A manera de conclusión, este maravilloso movimiento artístico evoca que el arte es una de las más sublimes representaciones de los sentimientos del alma humana. Una forma de expresar las ideas, pensamientos y sensaciones acerca de la existencia. Además, conmemora lo olvidado y permite conservar la huellas que dejaron otras épocas. Pero ante todo, permite entender la manera en que es percibido el mundo a través de otra perspectiva, en este caso la de los impresionistas.


La información expresada en este artículo no compromete la voluntad de la Universidad del Rosario ni del Periódico Enclaustrados

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