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Un año (y un par de meses) después: implicaciones y lecciones del caso Gilinski-GEA.






10 de noviembre de 2021. El mundo económico y empresarial de Colombia se levanta con una noticia inesperada: Jaime Gilinski, el tercer hombre más rico del país, anuncia una oferta pública de adquisición (OPA) por el grupo de alimentos Nutresa, uno de los pilares del grupo empresarial antioqueño (GEA), la alianza mercantil más grande del país. Con esta oferta, inicia un intento de toma completa de la alianza por parte del grupo comandado por el banquero judeo-caleño. Ahora, un año (y un par de meses) después, la batalla en la bolsa parece haber terminado, pero ahora se traslada a nuevos frentes como los juzgados. El presente artículo tiene como objetivo explicar cómo se ha llegado a esta situación, analizar las condiciones del mercado que facilitan las conductas de ambos agentes, y reflexionar sobre las lecciones que “las OPAS de Gilinski” dejan para el futuro.

La historia hasta ahora

El inicio de la disputa puede rastrearse al año 1997, cuando los Gilinski venden al GEA el Banco de Colombia (hoy Bancolombia) y se quedan con una participación minoritaria. Pero dos años después, la familia demandó al GEA por supuestas malas prácticas que se tradujeron en un deterioro de las acciones de las que aún eran propietarios. Al final, el pleito se resolvió en 2010 con un acuerdo entre las partes, en el que los Gilinski sí recibieron una indemnización monetaria, pero a cambio cedían su participación en la entidad financiera; para muchos el acuerdo fue, en realidad, una derrota para la familia de banqueros caleños.

Pero 11 años después (2010-2021), los Gilinski vuelven a la carga, y con la ayuda de sus nuevos socios árabes del International Holding Company (un fondo de inversión que puso el dinero para las OPAS), buscan hacerse con el control de todo el GEA, lanzando ofertas de compra por Nutresa, Sura, y Argos, e incluso existe la hipótesis de que, en ultimas, el objetivo final es recuperar Bancolombia. En este punto, puede que muchos se pregunten para qué le sirve a Gilinski hacerse con el control de una empresa de alimentos o una constructora si su (posible) objetivo final es recuperar un banco; para responder al interrogante, hay que entender algo conocido como “el enroque”.

Basado en el modelo japonés del keiretsu, la estrategia del enroque consiste en que un conjunto de empresas compre acciones las unas de las otras y se posicionen como socios mayoritarios entre ellas, y de esta manera impedir que un externo se haga con el control de alguna de ellas; siguiendo esta táctica, el GEA ha logrado mantener sus operaciones sin ningún tipo de amenaza, a pesar de que, legalmente, sus empresas no forman un grupo económico (una condición muy importante para más adelante). Irónicamente, la estrategia de Gilinski se ha basado en utilizar el enroque para hacerse con el control de cada compañía. Dado que un intento de compra frontal fracasaría en el momento en el que las empresas accionistas se nieguen a vender sus partes, Gilinski se ha enfocado en comprar porcentajes entre el 30% y 50% de cada una; dependiendo de cuánto porcentaje consigan, los Gilinski obtienen un número de asientos en las juntas directivas, desde donde se lleva a cabo el siguiente paso de la operación: realizar votaciones para vender las acciones que las empresas tienen entre ellas. Por ejemplo, si en la OPA inicial Gilinski compra el 30% de Nutresa, y después consigue que la junta directiva de Sura (en la que tiene asientos por ser accionista de Sura también) venda un 21% que tiene de la empresa de alimentos, el banquero habrá conseguido el control absoluto de Nutresa utilizando la estructura con la que el GEA se defendió por décadas.

En la práctica, esta estrategia tuvo resultados mixtos. De las OPAS de Sura y Nutresa, los Gilinski aseguraron el control del 39% y 31,5% respectivamente, lo que equivale a unos tres asientos de siete en las juntas directivas, mientras que la OPA de Argos fue desestimada por los compradores debido a que no se cumplieron los objetivos esperados. Respecto a las ventas vía junta directiva, aquí se ha formado un verdadero lío jurídico, ya que cuando la junta de Sura sesionó para tratar la venta de su participación en Nutresa, dos miembros se encontraban inhabilitados por conflicto de interés, dando pie a que los Gilinski argumentaran que la junta ahora era de cinco miembros y por tanto, las decisiones pasaran con una mayoría de tres votos (su número de asientos en la junta); por esta razón, la venta se aprobó en primera instancia, pero fue anulada posteriormente por un juzgado de Medellín. Actualmente, la Fiscalía investiga un posible tráfico de influencias en la decisión del juzgado, y el papel de la Superintendencia al suspender a los otros dos miembros de la junta también es cuestionado por algunos, si bien no hay investigaciones en curso en este apartado.

Competencia imperfecta:

Ahora, un año (y un par de meses) después, el teatro bursátil se ha estancado mientras que el frente judicial se convierte en el escenario en el que la mayor batalla económica de la historia del país se decidirá, y si bien aún es incierto como terminará, desde ya se pueden sacar varias lecciones, especialmente en áreas como organización industrial (el campo que estudia el funcionamiento de las empresas y su relación con los mercados) y la regulación jurídica actual.

Una de las principales preocupaciones del resultado de las OPAS es que el grupo Gilinski termine convirtiéndose en algo muy cercano a un monopolio, ya que si se suman las propiedades pre OPA más lo que potencialmente podrían adquirir, más de la mitad del volumen que se negocia en el mercado de valores quedaría en su control. Ciertamente, esta es una preocupación muy real y a la que hay que hacer seguimiento, ya que, si hay un fallo de mercado que perjudique a la sociedad y al que los reguladores le ponen mucha atención, es justamente al escenario en el que solo hay un actor en la economía con capacidad de imponer su poder. En caso de que se llegara a tal situación, parte de la culpa se encontraría en el funcionamiento de las OPAS en el país, y en particular, con el vacío legal que permite la sucesión de varias OPAS consecutivas, una característica única de la bolsa colombiana, ya que, mientras que en el resto del mundo no sería posible que un comprador lanzara oferta tras oferta hasta hacerse con el control de lo que quiere comprar, en Colombia fue ese el elemento que permitió que los Gilinski pudieran lograr sus objetivos, pues de haber tenido solo una oportunidad, no habrían alcanzado las cifras.

Por otro lado, hay que realizar una autocrítica al estado actual, y reconocer que el GEA también es una estructura supremamente ineficiente, acercándose a ser un oligopolio, es decir, la situación en la que hay un número muy limitado de vendedores o actores económicos y que se asocian entre sí para sacar beneficio en vez de competir bajo las reglas del mercado; dicha categorización es fácil de hacer cuando se observa que la estructura de enroque ha cerrado parcialmente el acceso a los mercados de nuevos competidores, algo vital para conseguir un punto óptimo para toda la economía. Además, la posición tan cómoda del GEA también puede incentivar a no realizar un buen manejo empresarial; una de las justificaciones de los Gilinski ha sido parar malas prácticas del conglomerado, que incluyen gastos innecesarios y nombramientos cuestionables, y que habrían tenido como consecuencia una pérdida del 80% del valor de las compañías. Lo cierto es todas estas acusaciones podrían ser probadas por la justicia pronto, ya que actualmente se está llevando a cabo una investigación para determinar si el GEA ha actuado como un grupo económico (conjunto de empresas dirigida por una misma persona natural o jurídica) a pesar de que, legalmente, no lo sea; si los juzgados determinan que sí ha actuado como tal, al GEA le quedaran dos opciones: convertirse en un grupo económico formal bajo todas las reglas, como el grupo Aval o el propio grupo Gilinski, o romper totalmente con el modelo de enroque. En cualquiera de los dos casos, el GEA perderá poder de mercado y se verá en un escenario de competencia un poco más abierta, lo que quizá sea lo mejor a largo plazo.

Pero más allá de los fallas de mercado que ambos actores puedan representar, lo cierto es que ambos casos tendrían un origen en común: la regulación deficiente actual. Y es que si bien entidades como las Superintendencias o el Banco de la Republica ejercen buena vigilancia del comportamiento de entidades financieras, y la ley suele ser bastante clara en lo que es legal y lo que no, la regulación técnica respecto a conductas que se pueden considerar “predatorias”, es decir, intentos hostiles y directos de acaparar todo el mercado, no tiene muchos dientes. Por ejemplo, en Estados Unidos hay comisiones especializadas en estudiar si una mega corporación se acerca a ser un monopolio, y si ese es el caso, se procede a romperlo. Colombia debe pensarse sus reglas de estructura de mercados si quiere que los mismos sean más competitivos y por ende, generen mayor bienestar social.

Aún quedan muchas cuestiones de esta historia por tratar, como los rumores de que tanto Duque como Petro hayan abogado a favor de los Gilinski, o sobre el uso parcializado que se le ha dado a medios como Semana (Gilinski) o El Colombiano (GEA), pero me gustaría cerrar con una reflexión que pensé ya hace un año (y un par de meses) cuando la historia comenzó: y es que, como en cualquier otra ciencia o área del conocimiento, pensar la economía solo en términos normativos o escogiendo bandos no lleva a ningún lado. En cambio, lo que hay que hacer es plantear preguntas objetivas que puedan arrojar respuestas que, en un futuro, iluminen el camino para armar soluciones técnicas que se traduzcan en un sistema más eficiente y beneficioso para la sociedad.

Referencias:

· Admin, U. (2010, 21 junio). Bancolombia y familia Gilinski firman acuerdo y ponen fin a sus diferencias. elpais.com.co. https://www.elpais.com.co/economia/bancolombia-y-familia-gilinski-firman-acuerdo-y-ponen-fin-a-sus-diferencias.html

· Alvarez, M. G. (2022, 28 febrero). Grupo Gilinski lanza tercera serie de opa por Nutresa y Grupo Sura. Portafolio.co. https://www.portafolio.co/negocios/empresas/grupo-gilinski-lanza-tercera-serie-de-opa-por-nutresa-y-grupo-sura-562372

· Cubillos, J. M. (2021, 6 septiembre). El GEA y la cohesión de las élites paisas. Forbes Colombia. https://forbes.co/2021/09/07/red-forbes/el-gea-y-la-cohesion-de-las-elites-paisas

· Daniels, J. P., & Stott, M. (2023, 15 enero). Colombia’s $20bn takeover battle turns ugly after year-long fight. Financial Times. https://www.ft.com/content/d55cd7be-7b0b-4032-874e-b52f5837d411

· Editorial La República S.A.S. (2018, 23 marzo). Prohibición general y antimonopolios. https://www.asuntoslegales.com.co/analisis/emilio-jose-archila-533671/prohibicion-general-y-antimonopolios-2705018

· Meneses, C. A. H. (2023, 15 enero). La «batalla» en la que está el empresario Gilinski contra el GEA. Portafolio.co. https://www.portafolio.co/negocios/empresas/gilinski-contra-el-gea-la-batalla-en-los-negocios-entre-ambos-analisis-del-financial-times-576904

· Morales, F. C. (2022, 24 noviembre). Ley Sherman antimonopolio. Economipedia. https://economipedia.com/definiciones/ley-sherman-antimonopolio.html

· Olarte, M. C. G. (2022, 30 noviembre). Gilinski vs. el GEA: así va la disputa empresarial que ya escaló a la justicia. www.lasillavacia.com. https://www.lasillavacia.com/historias/silla-nacional/gilinski-vs-el-gea-asi-va-la-disputa-empresarial-que-ya-escalo-a-la-justicia/

· Ospina, F. R., Beltrán, N. C. M., López, C. F. M., Gantiva, C. A. A., Guauque, N. F., Fradique-Méndez López, C., Jaramillo, M. V. M., Rojas, J. F., Mejía, J. P. C., & Universidad de los Andes (Colombia). Facultad de Derecho. (2017). Régimen del mercado de valores. Universidad de Los Andes, Facultad de Derecho, Ediciones Uniandes.


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