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A un metro de seguir con Transmilenio

Eduardo Rojas Santiago.


En los últimos días, ha estado en el centro del debate la exigencia por parte de la presidencia de que el metro de Bogotá debe ser subterráneo. Según el presidente Gustavo Petro, todos los estudios que se realizaron en su alcaldía (2012-2015) muestran la factibilidad que tiene este proyecto. No obstante, fueron esos mismos estudios los que el exalcalde Enrique Peñalosa desestimó para ordenar unos nuevos, buscando con ello dar, de una vez por todas, las cifras concretas y los tiempos estimados de cuando en Bogotá habría línea de metro.


Así mismo, fueron esos los estudios que se tomaron para decretar que el metro de Bogotá sería elevado, al igual que el de Medellín. Fue ahí donde se dio la concesión a la empresa china encargada de ejecutar el proyecto durante 7 años, teniendo a 2028 como la fecha donde la ciudad de Bogotá ya tendría un sistema de transporte que en el mundo se utiliza desde el siglo XX.


Sin embargo, la llegada de la pandemia, en 2020, retrasó las obras y hoy en día la línea 1 del metro de Bogotá solo tiene un 17% de avance, según cifras de la alcaldía de la ciudad.


Recordemos que esa primera línea comprende 22 kilómetros, comenzando en la localidad de Bosa, al sur de la ciudad, y recorre la vía Villavicencio hacia el oriente conectando en 19 estaciones a lo largo del recorrido y finalizando en la avenida Caracas, con calle 72.


Según ha explicado la alcaldesa de la capital, Claudia López, no hay posibilidad de que la empresa Metro de Bogotá haga las modificaciones que la presidencia pide. En primera instancia porque no es viable jurídicamente, es decir, la empresa Metro firmó un contrato con unas especificaciones, no se puede cambiar, a última hora, las reglas del juego. En segunda, porque los costos cambiarían y es el Estado colombiano quien asume el 70% del costo del metro, el otro 30% es dinero de la alcaldía. Y por último, no es viable en la construcción. Ya se ha hecho un despliegue de maquinaria, compra de terrenos y lotes para hacer en estos lugares las estaciones y vías del metro elevado.


A pesar de lo explicado por la alcaldesa, el ministro de Transporte, Guillermo Reyes, advirtió que de no tenerse en cuenta las exigencias de presidencia, se tomaría la decisión de parar el resto de proyectos, en Bogotá, que tengan apoyo económico de la nación.


El pasado viernes, 3 de febrero, López explicó a través de su cuenta de Twitter: “[e]l contrato de la Línea 1 del metro lo firma la Empresa Metro de Bogotá no la Presidencia. Saltarse otra vez a la Alcaldía no es respetuoso ni viable. La solicitud directa que hizo el Presidente al consorcio ML1 fue respondida: No es viable modificar el contrato para subterranizar"

Según se ha dado a entender, el Metro de Bogotá no detendrá su primera línea elevada. No obstante, aún no se aclara el panorama y la discusión continuará.



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