CPGDU: Una esperanza color naranja

Con el triunfo del voto en blanco, nuevas ideas y nuevos rostros han aparecido por toda la universidad, y la facultad de Ciencia Política y Gobierno y Gestión de Desarrollo Urbano no es la excepción. Presentando candidatos para la presidencia, vicepresidencia y los semestres 1, 3, 4 y 5 a 8, los miembros de la lista naranja abogan por un plan de gobierno integral, en el que no sólo se incluyen propuestas sino también los mecanismos para medir su cumplimiento.


Agrupados en cuatro ejes (Representación, Bienestar, Género y diversidad, Académica), la lista naranja recorre diversos problemas que agobian la facultad, atendiendo tanto a las necesidades de los estudiantes como a la reestructuración académica. El proyecto planteado por la lista, afirma Luisa Sánchez, la fórmula presidencial, parte de problematizar el consejo para generar las soluciones pertinentes, permitiendo que la representación no sea vista como una herramienta, sino como un cuerpo íntegro de los estudiantes que rompa el imaginario de “autoridad” que se tiene de los cargos del consejo.


Entre las propuestas que destacan, la lista naranja incluye lo que denominan “Indicadores de cumplimiento”. Se trata de parámetros que los mismos candidatos incluyeron en cada una de sus propuestas, por medio de los cuales se puede corroborar si la propuesta se cumplió o no. Así, se busca que los mismos estudiantes sean quienes puedan personalmente evaluar a sus representantes, dándoles una posición activa en el Consejo más allá que meros espectadores que su administración. Cada Indicador puede ser encontrado en su plan de gobierno al pie de sus propuestas, pues la invitación es que toda la Universidad pueda ser veedora de la transformación académica.


En lo que respecta a las carreras propiamente dichas, la lista naranja pone sobre la mesa la necesidad de revisar la malla curricular, ya que esto debe hacerse cada 5 años y ya es momento de ello. Dicha cuestión es sumamente importante, debido a que las materias que conforman las carreras de Ciencia Política y GDU se están quedando atrás. Gloria Maturana (candidata para cuarto semestre) y Wather López (fórmula vicepresidencial), concuerdan que para mantener la educación de calidad que brinda la Universidad, es necesario revisar las materias, los prerrequisitos, las ofertas de maestros, ya que estas son las principales falencias. Destacan, por ejemplo, opiniones de diferentes profesores, quienes también concuerdan que los prerrequisitos deben ser revisados, que se debe revisar el plan de estudios de algunas materias y que las salidas de campo deben ser una experiencia mucho más habitual.


Los ejes contienen diferentes proyectos que recorren varios tipos de aspectos, teniendo uno en particular a la diversidad y el género mucho más allá del ámbito académico. Pretenden así extender la cobertura y eficiencia del equipo CORA fuera de las aulas, y llevarla incluso a las fiestas de la facultad, para evitar y atender casos inadmisibles de violencia basados en género y discriminación.


De la misma manera, esperan incluir diversas políticas que abarquen desde los estudiantes más antiguos hasta los más nuevos. El Manual de Supervivencia es la respuesta. Se trata de una plataforma digital enfocada de forma diferente acorde al semestre, que pueda brindar respuesta a las cuestiones más habituales de los estudiantes y no tengan que buscar entre información dispersa entre las diferentes plataformas de la Universidad y del Consejo.


Asimismo, la lista naranja ha contemplado proyectos de toda índole. En lo que respecta a ese componente “político” de la facultad, los candidatos abogan por una Mesa Multipartidista, un espacio de diálogo en que pueda abrirse el debate de los grupos políticos institucionales, como lo es, por ejemplo, los Verdes Rosaristas. De igual forma, buscan potenciar simulaciones de plenarias del Congreso para hacer de la facultad un espacio idóneo para la crítica con un acercamiento a los sistemas de participación de nuestro país. También destaca Ciinee, una oportunidad para potenciar la pedagogía fuera de las aulas, con ciclos de Cine ligados a problemáticas sociales.


La lista naranja destaca por la asertividad de sus propuestas. Están inspirados no solo por el deseo de servir a la comunidad rosarista, sino también por una filosofía integral que ve la representación como un apoyo al estudiantado y no una herramienta de posicionamiento. Así pues, tienen una visión realista, pero pragmática, de las obligaciones del consejo: su deber no es publicitar servicios de la universidad, pues estos ya existen, como puede ser UR Emotion. Ciertamente es importante, pero arguyen que un representante no es escogido para ello, sino para materializar una serie de políticas que mejoren la experiencia universitaria desde la academia y la cercanía, tanto para estudiantes como para profesores.


En concordancia con ello, buscan implementar un propuesta multidisciplinar, con capacitaciones para los miembros de la representación, para que estén debidamente preparados para emergencias emocionales, académicas y de demás índole, para ser así un puente más óptimo entre los estudiantes y los servicios de apoyo que brinda la Universidad. La invitación de la lista es que todos los estudiantes se apropien de la facultad y de los consejos, que nos pertenece a todos, y asimismo de la Universidad como un segundo hogar. Y es que el naranja, un color cálido asociado al entusiasmo y la amistad, es una propuesta en sí misma: forjar una familia de la que todos seamos miembros.

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