Dos Virginias: De Woolf a Despentes

Actualizado: 6 dic 2021

Inglaterra (1929) y Francia (2006): Países, culturas, idiomas y tiempos diferentes… Momentos en los que se publican dos libros determinantes para el pensamiento feminista de su respectiva época. Virginia Woolf deja una huella histórica con “Un cuarto propio” y Virginie Despentes sorprende al mundo con “Teoría King Kong”.


Podríamos pensar que una es el resultado de la otra, que la historia del pensamiento feminista ha sido lineal. Incluso, podríamos creer que las palabras de nuestras dos Virginias son continuaciones de una lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres que pudo haber iniciado en tiempos inimaginables. Y puede que sí, pero también puede que existan otros factores de diferenciación e interseccionalidad que sean claves y se me escapen en esta corta reflexión.


Lo cierto es que las dos autoras nos muestran realidades distintas y nos exponen sus propias vivencias, marcadas por contextos muy diferentes de ‘superioridad’ masculina. Aún así, encontramos a las dos en una misma posición: la de mujeres que denuncian las injusticias a las que tuvieron que enfrentarse por el simple hecho de ser mujeres.


Virginia Woolf


Tomada de: El Cultural


Hoy no nos parece tan extraño que una mujer viva por su cuenta, pero al principio del siglo XX sí que lo era. No es sorprendente que Virginia Woolf haya escrito, con un claro tono de indignación, que “una mujer debe tener dinero y un cuarto propio si va a escribir ficción.”


La sociedad inglesa simplemente no le quería permitir hacer lo que le apasionaba porque no había nacido varón. Tanto su padre, como el resto de los hombres que la rodeaban, esperaban que no obtuviera una educación formal propia, solo querían que se casara y viviera dependiendo ‘cómodamente’ de otro individuo, y que se limitara a ‘inspirarlos’ con su belleza y atributos femeninos.


Woolf no cedió. Y no solo escribió libros a su antojo, sino que también se paró ante todos esos hombres para decirles que ella, y el resto de mujeres, también merecían acceso a una educación adecuada. Que, de manera contraria a lo que les habían dicho durante todas sus vidas, ahora sabían que tenían las capacidades para generar conocimiento, participar en política, ejercer cargos públicos, crear arte y literatura.


En definitiva, “Un cuarto propio” (1929) nos dejó a las mujeres un legado de liberación. Nos dejó con las ganas de dejar de ser las musas, para convertirnos en las creadoras: Porque podemos hacerlo.


Virginie Despentes


Tomada de: La tercera


A sus 17 años, Despentes hizo aquello que muchas de las mujeres en la época de Woolf no pudieron: consiguió su cuarto propio y se enfrentó al mundo patriarcal que quería mantenerla en casa de sus padres. Y, aunque le faltó el otro componente del que habló nuestra autora inglesa (el dinero, claro), la autora francesa publicó su primer libro, “Fóllame” (1993), a los 64 años de que se publicara “Un cuarto propio”.


Siguiendo con nuestro contraste de épocas, tuvieron que pasar 77 años desde que se publicó el libro de Woolf para que Despentes nos trajera “Teoría King Kong” (2006), un recuento de su experiencia feminista: un texto sin tapujos, sin temor a la censura. Una mirada dolorosamente realista, y un tanto cruda, de la sociedad que la discriminó, excluyó y subestimó… por ser una mujer que no correspondía con el estereotipo exigido de lo ‘femenino’.


De todas formas, la autora francesa nos da a entender que se viste orgullosamente con las categorías de: mujer, masculina, ‘fea’, punk, trabajadora sexual, consumidora y productora de porno, mujer que experimenta deseo sexual y ambición. Y lo hace a pesar de ser juzgada por ello y a pesar de haber sido víctima de una sociedad profundamente machista que la violentó, abusó y violó.


Así como lo hizo Woolf en su momento, Despentes propuso un nuevo tipo de liberación. Nos invitó a cuestionarnos la sexualidad, el género y lo que se espera de todas, todos y todes en la actualidad. Nos lleva a cuestionar y repensar lo que creíamos saber.


Me gustaría finalizar esta reflexión con las siguientes palabras de Virginia Woolf: “En cien años, pensé al llegar a mi puerta, las mujeres ya no serán el sexo protegido. Participarán en todas las actividades y esfuerzos que les están vedados ahora.” Esta frase me hace pensar en Virginie Despentes. Creo que ella es una de esas mujeres que se opusieron a la subordinación del patriarcado y se negaron a que se les mirara como el ‘sexo protegido’. Muchas han luchado y lo han logrado… pero, a la vez, veo que estamos a poco tiempo de que se cumplan los cien años de los que nos habló Woolf y que aún falta mucho camino por recorrer.


Nota: La información expresada en este artículo no compromete la voluntad de la Universidad del Rosario ni del Periódico Enclaustrados.

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