Entre la tradición y la transparencia: una relección envuelta en la desaprobación

Actualizado: 2 sept

Nota: La información expresada en este artículo no compromete la voluntad de la Universidad del Rosario ni del Periódico Enclaustrados.


El día viernes a las 4 de la tarde en el Aula Máxima del claustro se citó para dar inicio a la elección del Rector de la Universidad del Rosario, el cual ejercerá el máximo órgano de administración durante 4 años. En esta sesión, los 15 colegiales y los 5 consiliarios tuvieron la dura tarea de elegir al rector de la Universidad del Rosario, en una de las elecciones más problemáticas de los últimos años.


Se trata de una votación llena de dudas, criticada por corrupción y por el extraño adelanto de las elecciones a fin, presuntamente, de reelegir el rector. Existe un descontento por parte de una gran parte de la planta estudiantil, se habla de corrupción, despilfarro de dinero y una desconexión completa por parte de la universidad con los estudiantes y la baja en los ranking nacionales e internacionales. Algunos funcionarios hablan que no hay oportunidades para escalar por falta de presupuesto, mientras que simultáneamente se crean altos cargos administrativos para los “privilegiados”, sin contar que también mencionan de un mal ambiente laboral que se vive dentro de la institución.


Por otro lado, muchos también hablan de la buena administración de Cheyne, de la innovación en las carreras que oferta la universidad, la actualización de los equipos que usan los estudiantes y funcionarios, la creación de carreras y la inversión en infraestructura. Esto último se ve en la compra de edificios aledaños a la sede Claustro y la sede Mutis, además de las construcciones que se están llevando a cabo.


Además de lo anterior, los votantes debieron analizar quién era el mejor candidato para enfrentar lo que es la postpandemia y todos los retos que nos dejó, así como la innovación en la virtualidad de la educación y la sobrepoblación que existe dentro de la institución. Con todo estos, en votación pública en el Aula Máxima, con 16 votos a favor de los 19 presentes, se reeligió a Alejandro Cheyne como rector de la Universidad para ejercer 4 años más.


Este suceso trae más problemas que soluciones, pues, aunque la elección de rector es una tradición que viene cada 4 años, no deja de lado las problemáticas que éste tiene en una democracia en la que vivimos. Así mismo, el principal problema que los estudiantes identifican en cada una de las elecciones es que los colegiales y conciliares, encargados de elegir o reelegir al rector, fueron escogidos por el rector mismo.


Aunque el proceso de votación se haga público, todo lo anterior a ello se hace en secreto: nadie sabe cuáles son las personas que se presentaron para ser candidatos, tampoco se sabe cuálesfueron los fundamentos para elegirlos, o incluso qué personas se quedaron afuera y cuáles fueron sus perfiles, dejando muchas dudas sobre la transparencia de esas elecciones.


Otro de los grandes problemas al que se enfrentan los estudiantes es que no se les da la oportunidad para ser escuchados, ya que no existe un espacio idóneo para dar sus opiniones sobre los desconocidos candidatos para la rectoría y que su voz tenga un peso en las elecciones. Serán 4 años en donde se deberán encontrar las soluciones a los retos que actualmente vive la Universidad, pero uno de los puntos centrales de la agenda debe ser la transparencia y acceso a todos los procesos electorales de la institución.

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