Las claves para entender la importancia de la COP26

Actualizado: nov 22

Entre el 31 de octubre y el 12 de noviembre de este año, líderes de todo el mundo se estarán reuniendo en Glasgow, Reino Unido para discutir el futuro del planeta. La edición 26 de la Conferencia de las Partes, más conocida como COP26, centrará sus discusiones en la regulación de la temperatura global y la reducción de gases de efecto invernadero con base en las funciones establecidas en la Convención Marco para el Cambio Climático de las Naciones Unidas (UNFCCC por sus siglas en inglés).


Estando a pocos días de esta conferencia, es importante comprender no solo qué es esta cumbre, sino cuáles son los mecanismos de derecho internacional que la sustentan. Adicionalmente, es fundamental señalar cuál es la relevancia de que se lleve a cabo en estas épocas, considerando las temáticas que va a tratar.


Foto tomada de: el Ágora diario.


¿Qué es la COP?


La COP es el órgano supremo de toma de decisiones dentro del UNFCCC. Todos los Estados parte de la Convención tienen representación en la COP. A esta Conferencia le corresponde revisar al cumplimiento tanto de la Convención, como de los demás instrumentos de derecho internacional adoptados dentro de este, y como consecuencia, tomar las decisiones tanto administrativas como institucionales para garantizarlo.


Puntualmente, los Estados parte se reúnen anualmente (a menos que se tome una decisión diferente) para evaluar, por un lado, los avances que ha realizado cada uno de manera individual, y por otro, las medidas que ha tomado para alcanzar los objetivos propuestos. La última COP se llevó a cabo en Madrid en 2019, es decir hace dos años, puesto que fue necesario aplazar la que estaba prevista para 2020 a causa de la pandemia de COVID 19.


El analista de BBC, Justin Rowlatt, compara la COP con un juego de póker, no restándole importancia a la crisis climática, pero dando a entender que no mostrar las cartas, por parte de los líderes mundiales, tiende a ser la forma de operar de esta reunión. Los Estados parte buscan cumplir con los objetivos planteados, sin embargo, la adaptación a las políticas ambientales representa un costo económico para estos. En este sentido, lograr la cooperación en materia climática, explica Rowlatt, puede verse entorpecida ya que los Estados tienden a evitar mostrar cualquier información crucial ante la comunidad internacional, con el fin de medir primero los esfuerzos globales y evitar tener pérdidas relativas, especialmente en materia económica.


La COP26 es particularmente importante ya que se hará la revisión de los avances realizados desde la celebración del Acuerdo de París en 2016. En este se establece que se harán revisiones cada 5 años para analizar los avances y tomar medidas para reducir los gases de efecto invernadero. Dentro de estas se encuentra el compromiso de cada Estado parte de presentar sus planes de política pública para garantizar la reducción de las emisiones de CO2. A pesar de lo anterior, solamente la mitad de los Estados han presentado sus planes actualizados para que sean sometidos a revisión y discusión.


¿Qué es el acuerdo de París?


Este tratado fue negociado y celebrado en el marco de la UNFCCC en la COP 21. Este fue un hito para las negociaciones diplomáticas en materia ambiental ya que, por primera vez, establece un objetivo común específico para los Estados parte de la convención. Puntualmente, este tratado se centra en la reducción de gases de efecto invernadero, con el fin de mantener la temperatura global por debajo de 2°C, o idealmente en 1.5°C. Adicionalmente, el Acuerdo pretende aumentar las capacidades de los Estados para enfrentar las consecuencias del cambio climático, teniendo en cuenta la vulnerabilidad y capacidades específicas de cada uno, por lo que también representa un avance en materia de apoyo y cooperación internacional.


El acuerdo también incluye mecanismos para lograr el cumplimiento, seguimiento y financiación de los objetivos planteados, por medio de la creación de órganos subsidiarios que faciliten estas tareas. Además de lo anterior, plantea metas en cuanto a la formación de capacidades, tecnología y educación a la población frente a temas de cambio climático, además de proponer la regulación del mercado de carbón y otras formas de cooperación relativas al comercio que se encaminen al cumplimiento de la emisión de gases.


Con base en los informes presentados hasta ahora por las partes del Acuerdo de París, los planes nacionales que ha desarrollado para cada país han demostrado no ser suficientes para alcanzar los objetivos planteados por el tratado. Según el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres: "muestra que los gobiernos no se acercan al nivel de ambición necesario". En promedio, se estima que los esfuerzos realizados por los países que han presentado sus informes, solo han reducido en 1% las emisiones desde 2010, cuando en realidad deberían ser de 45% aproximadamente para alcanzar la meta de mínima de 1.5°C para 2100, según El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés).


¿Qué significa la temperatura global y por qué se habla tanto de ella?


Foto tomada de: BBC


Como punto de partida, es necesario comprender que la emisión de gases de efecto invernadero, especialmente CO2, evitan que el calor de la radiación del sol escape de la tierra generando un aumento en la temperatura de la Tierra. Lo anterior implica que los climas extremos, desastres naturales, derretimiento de los polos, acidificación de los océanos, etc. aumentan a raíz de las emisiones. La temperatura global es un índice que se calcula con base en el promedio de varias temperaturas tomadas a nivel global, y se usa para medir cambios en la temperatura del planeta. Este toma como referente la temperatura de la era preindustrial, por lo que mide el aumento que ha tenido la temperatura desde la industrialización, que es cuando se considera que las acciones humanas comenzaron a generar un mayor impacto en la atmosfera.


El impacto que estos efectos puede tener en la vida de los seres que habitan la tierra, incluidos los humanos es catastrófica. Las consecuencias que se evidencian en el clima, afectan directamente los ecosistemas haciéndolos inhabitables para muchas especies, lo que puede llevar a su extinción, sin embargo, el problema va mucho más allá de eso. El desequilibrio que se genera en el clima del planeta también puede tener efectos en la seguridad humana, considerando, por ejemplo, la dificultad para producir alimentos bajo las nuevas condiciones climáticas; la inundación de las ciudades costeras, y otros desastres relacionados con los lugares habitados por grandes poblaciones, que a su vez trae consecuencias migratorias; la proliferación de ciertas enfermedades a causa de las nuevas temperaturas además del aumento en la probabilidad de la ocurrencia de pandemias; la reducción en la calidad del agua y el aire; entre otros. Todos estos son fenómenos que se están manifestando en el planeta en la actualidad y que tienen una tendencia a empeorar.


En este sentido, el acuerdo de París busca que la Tierra no llegue a calentarse más de 2°C en total a raíz de las emisiones de gases de efecto invernadero. Lo anterior es sumamente importante ya no solo para evitar catástrofes, pero para controlar las que ya están viviéndose en las regiones más vulnerables del planeta. Adicional a todo lo anterior, lo que ha sumado relevancia a la conferencia que tendrá lugar la próxima semana, es el informe emitido el año pasado por el IPCC.


En el documento, los expertos encontraron que los 2°C es el punto de no retorno, por lo que, una vez sobrepasada esta temperatura, la única manera de hacerle frente al calentamiento global no será ya la reducción de emisiones, sino extraer los gases de efecto invernadero que se encuentran en el ambiente. Ya se han comenzado a desarrollar técnicas para la extracción de estos gases, sin embargo son mucho más costosas y requieren de más tecnología y capacidades, que la reducción de emisiones. Adicional a lo anterior, el informe ha revelado que la meta de 1.5°C no es realmente alcanzable dentro de las dinámicas de emisiones que existen actualmente, por lo que es cada vez más urgente cumplir los objetivos del Acuerdo de París en cuanto a emisiones para evitar a toda costa sobrepasar los 2°C.


Con relación a lo anterior, es momento de replantearse cuál es el futuro de este planeta, futuro en el que la mayoría de nosotros tendremos que vivir. Si bien los pronósticos no son nada alentadores, sigue siendo relevante lograr negociaciones en materia de políticas ambientales a nivel internacional para frenar la crisis climática. A pesar de lo anterior, es una constante por parte de los Estados, no presentar sus verdaderas intenciones, hasta el punto de no confirmar si quiera su asistencia a la COP26, e incumplir con sus obligaciones internacionales al no presentar sus planes nacionales. Lo anterior deja muchas interrogantes frente a la voluntad política que hay en cuanto al medio ambiente, y en este sentido, cuáles serán las consecuencias de dejar estas decisiones en manos de los lideres mundiales, en un contexto en donde la voz de la sociedad civil gana cada vez más fuerza.


Nota: La información expresada en este artículo no compromete la voluntad de la Universidad del Rosario ni del Periódico Enclaustrados.

8 vistas0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo