Tercera guerra mundial, a una llamada de distancia



La semana pasada la seguridad internacional, una vez más, pendió de un hilo cuando la escalada del conflicto entre Rusia y Ucrania estuvo a solo una llamada de distancia. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden y el mandatario chino Xi Jinping tuvieron una conversación telefónica en la que se trató el tema del apoyo al conflicto por parte de la potencia asiática.


Previamente, China había mostrado su disposición a apoyar a Rusia militarmente ante lo que además fomentó la desinformación sobre el conflicto. En febrero, cuando Putin visitó China para la inauguración de los juegos olímpicos de invierno, se firmó un documento en el que se declaraba que la asistencia entre Rusia y China no tenía límites, y se oponía a una posible expansión de la OTAN. Luego de que las ofensivas rusas contra Ucrania tuvieran lugar, esta asistencia se vio puesta a prueba.


Dentro de las discusiones llevadas a cabo en las Naciones Unidas, China se abstuvo de votar contra decisiones que apuntaban a sancionar a Rusia por los ataques que había realizado, lo que lleva a cuestionar si efectivamente esta alianza es tan sólida como se planteó en un inicio. Adicionalmente, cabe resaltar que Rusia no ha pedido apoyo militar directamente a China, sino que sus solicitudes han sido sobre apoyo con alimento y municiones ante lo que China ha expresado su intención de ayudar.


A pesar de lo anterior, la posición de China sigue siendo preocupante para Estados Unidos y los demás Estados en occidente puesto que desde la administración de Donald Trump se ha mantenido una clara tensión entre Estados Unidos y el país asiático. El actual mandatario estadounidense es consciente de la relevancia que tiene la competencia económica con China para el futuro del orden mundial, por lo que las acciones previas de Estados Unidos también son un factor alarmante ante las decisiones que pueda tomar el país asiático.


La competencia que se ha dado entre China y Estados Unidos, ha llevado a que el primero sea cada vez más dependiente de las economías occidentales. En este sentido, Beijing ha expresado su preocupación ante posibles represalias que pudieran llegar a tomar los aliados de Estados Unidos en materia económica.


Los efectos de esta dependencia de occidente han comenzado a tener repercusiones en las empresas chinas. En las últimas semanas, las acciones de empresas chinas han tenido un incremento importante en ventas, por lo que han reducido sus precios, a raíz de la incertidumbre que tienen los inversionistas sobre el posible involucramiento de China en el conflicto con Ucrania.


El anterior, fue uno de los puntos principales que Biden expuso a Jinping en su conversación la semana pasada. Si bien sigue habiendo cierta incertidumbre sobre el rumbo que pueda tomar, luego de la llamada, Beijing comunicó a los medios masivos que está inclinado a defender los principios de derecho internacional y no involucrarse en acciones armadas.


Si bien no se ha descartado la posibilidad de que China aporte alimentos y municiones a Rusia, no parece probable que intervenga militarmente en el conflicto. Por lo demás, se ha ofrecido como mediador entre el gobierno ruso y ucraniano con el fin de contribuir a una solución diplomática. Todo esto, podría representar un punto de inflexión en las relaciones que tiene China con Estados Unidos, al verse cada vez más inclinado hacia occidente y menos a una rivalidad contra este.


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