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Otro beso para Fernando

¿Por qué (re)leer Un beso de Dick? Esa es la pregunta que motivó mi ejercicio de escritura esta semana. Y digo (re)leer, rompiendo la palabra con ayuda de los paréntesis, pues al resaltar la existencia y particularidad del prefijo, me hago consciente que esta novela no solo vale la pena leerla una vez en nuestra vida, sino que debemos regresar a ella cuantas veces lo veamos necesario. Esta obra de Fernando Molano Vargas es una de mis novelas favoritas. Marcó mi vida. Recuerdo que en una noche de regreso a mi hogar, sentado en compañía de un buen amigo en un vagón de transmilenio, él me preguntó cómo había llegado Molano a mi vida. Y lo primero que hice fue pensar en esta novela. Le conté con detalle lo que aquí someramente repito: un muchacho recién entrado a la universidad, que empieza a construirse desde el reconocerse como un maricón, se topa con el nombre de ese autor, imprime su libro de forma no muy autorizada y en una noche se sumerge en la historia que a Felipe y Leonardo les tocó vivir.


Fue el primer libro escrito por un colombiano que leí y que hablaba sobre un amor homoerótico. Marieth H. Serrato C. construye una sinopsis muy sustanciosa de la novela: “[...] En ella se narra una historia de amor entre dos adolescentes, Felipe y Leonardo; está contada en forma de monólogo y es Felipe quien nos conduce, con un lenguaje sencillo y espontáneo. La novela se encuentra estructurada en dos partes y cada una de ellas se subdivide en cuatro capítulos, para un total de ocho” (Serrato Castro, 2016, pág. 24). Aquí, esta antigua amiga de Molano Vargas resalta un punto que considero importante para responder la pregunta inicial de la columna, a saber, la forma en cómo está escrita la obra. Molano no es pretencioso. La sencillez y espontaneidad de las que habla Serrato C. están presentes en toda su escritura: “Sentado en las gradas de la pista (porque hemos venido a besarnos; ahora está vacío el colegio, y ya es de noche pero no hace frío) yo quisiera decirle a mi amigo que lo amo. O algo así. Pero a mí solo me salen besos” (Molano Vargas, 2019, pág. 138). Su lenguaje es directo, cercano, coloquial: no juega con figuras retóricas complicadas, sino que apela a la sencillez del lenguaje para dejar en claro lo que sucede con Felipe y el mundo que lo rodea. Sabe armonizar los momentos de reflexión del narrador y su interacción con los otros a partir de diálogos que oxigenan el texto. Los signos de puntuación se convierten en una herramienta que, más allá de priorizar un orden meticuloso dentro de la narración, recuerdan al ejercicio del pensamiento: resalta las pausas extendidas, invoca y contempla los silencios, usa cuantos punto y comas son posibles para reflejar la cantidad de ideas diversas que pueden llegar a ocupar la mente en un solo instante y no deja de ser claro en ningún momento. Asimismo, juega con el sarcasmo y una coquetería juvenil donde yace la esencia de su espontaneidad: “ – … / – … / – ¿De verdad no quiere comer nada? / – Sí: a usted” (Molano Vargas, 2019, pág. 221).


Por otra parte, es elemental resaltar el qué de la novela, es decir, su tema. Un beso de Dick es la historia de amor entre Felipe y Leonardo, dos jóvenes de dieciséis años que asisten al mismo colegio, disfrutan jugar fútbol y tienen una sensibilidad particular hacia el arte y la poesía. Molano bien lo expresó en una entrevista con David Jiménez Panesso: “[..] esta novela lo que trae es una historia de amor de adolescentes; el ambiente que trae es un ambiente de los adolescente: el colegio, la música que escuchan, las películas que ven, el fútbol; y más nada. Solo trata de eso: una historia de amor muy sencilla, muy cotidiana, supongo yo” (Entrevista a Fernando Molano Vargas, 1993). Sin embargo, sería absurdo pasar por alto el hecho de que son dos muchachos los protagonistas de ese amor. De hecho, es el diálogo entre la realidad homoerótica de Felipe y Leonardo, junto a la concepción y experiencia del amor que Molano vive y describe, las que definen el qué y sugieren otra parte del por qué (re)leer esta novela del bogotano.


Molano no es un inocente romántico, ni tampoco me atrevería a tachar su novela como tal. Él defiende una idea del amor que no encuentra su esencia en las categorías normativas de los heterosexual u homosexual. Al contrario, Molano parece ver el amor como un algo más grande, que apela a la sinceridad del sentimiento y los actos movidos por él. Tal conclusión puede observarse a través del narrador de Un beso de Dick. Felipe, en medio de una discusión donde su padre le afirma que no puede ser feliz amando a alguien que no debe amar, le pregunta: “Pero si él dice que es feliz, ¿Cómo puede decirle: “no, usted no es feliz”, pa? ¿Quién puede saber más de su felicidad que él?”, a lo que su padre le contesta: “Es que no se puede ser feliz con quien no se debe” (Molano Vargas, pág. 179). Este fragmento de la novela apela a una “inocencia” del joven enamorado para criticar un absurdo del mundo donde Felipe y Molano tuvieron que vivir: no es posible amar a quien te hace feliz si ese alguien no es quien se supone debe recibir tu amor. La novela de Molano, entonces, más que apelar a la existencia de un amor sin perjuicio, decide darlo por hecho y cuestionar por qué aún así debe “amarse” solo a quien cumple con la noción del deber ser.


Recuerdo una discusión que tuve con un amigo sobre la idealización del amor homoerótico dentro de la novela. Él me comentaba que no le convencía lo romanticona que era la obra de Molano, pues idealizaba muchas partes de la homosexualidad que son más crudas en la realidad. Debido a esto, me dijo, no terminó el libro. Está claro que Molano tiene una idea definida de cómo es el amor, y sin duda la deposita dentro de las creencias de sus personajes. Sin embargo, apelar a que es menos creíble por la falta de crudeza me parece un juicio algo injusto, tanto para la novela como para el autor. Al revisar la vida de Fernando, no cabe duda de que él conocía perfectamente los colores y matices de la palabra sufrimiento (Ver Todas las cosas y ninguna: En busca de Fernando Molano Vargas, 2020). Además, dicha experiencia vivida se evidencia en su obra desde la forma en cómo Felipe y Leonardo tienen que vivir su amor. La juventud que les adorna está cargada de esperanza en la posibilidad de que florezca el amor. Incluso ellos son creyentes de esa idea. Pero dicha esperanza debe luchar para poder ser en un mundo que no entiende el amor entre amigos. Por esto, es necesario confesar el sentimiento ante el amparo de la noche; el primer amor debe ser entregado en el cuarto bajo llave mientras nadie pueda husmear; los cortejos deben ser en clave, en un lenguaje que solo es posible de entender entre los amados; y cuando el mundo se entera de la traición al deber, es necesario pagar las consecuencias. Esa crudeza que parecía ausente sí está en la obra, pero la idea de la posibilidad del amor, de ese romance juvenil cargado de esperanza es el que permite ver el cuadro de La Virgen de las Rocas con unos ojos que creen en la oportunidad de amar.


Finalmente, creo que es pertinente volver a la pregunta del principio: ¿por qué (re)leer Un beso de Dick? A lo largo del texto planteé dos razones con las que buscaba motivar el acercarse al texto: primero, Un beso de Dick es una novela amena para su lectura y accesible para ser leída por un público bastante amplio; segundo, la premisa de un amor adolescente está envuelta en una complejidad y reflexión únicas, propia del texto al que pertenece. No obstante, la (re)lectura del texto cobra relevancia en la medida que, quien lo posee en sus manos, se deje afectar por el ejercicio y construya un significado a la luz de su experiencia con el libro. Así, creo que la razón concreta para (re)leer esta novela es para de descubrir cuál es o puede ser mi experiencia con el libro. Un beso de Dick es una novela que toca el corazón de quien la lee, y su caricia tiene un tacto diferente para cada persona. A mí me marcó, puede que a ti también, así como puede que no, pero eso solo podrá descubrirse entrando en sus páginas.

Referencias.


Molano Vargas, F. (1993). Entrevista a Fernando Molano Vargas sobre Un beso de Dick. (D. Jimenez Panesso, Entrevistador) Recuperado el 12 de Mayo de 2020.


Molano Vargas, F. (2019). Un beso de Dick (Primera ed.). Bogotá: Seix Barral Biblioteca Breve.

Serrato Castro, M. H. (2016). Fernando Molano Vargas: Una ventana hacia la lectura homoerótica. Pereira: Universidad Tecnológica de Pereira.


Zuluaga, P. A. (2020). Todas las cosas y ninguna: En busca de Fernando Molano Vargas. Bogotá: Seix Barral.



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